La vida en la granja

Para muchos de los habitantes de la gran ciudad, cualquiera que sea la urbe, el encuentro con algún animal de granja siempre produce curiosidad, a veces genera incluso una gran sorpresa. Además, para los más pequeños de la familia siempre es un momento de aprendizaje donde además de entrar en contacto con la fauna del campo también pueden descubrir cómo se lleva a cabo la vida en una granja donde gallinas, ovejas, vacas son prácticamente parte de la familia. El arte de ordeñar a las vacas lecheras, el vaivén de los burros y las cabras, las tácticas de pastoreo, las costumbres de las gallinas ponedoras, etcétera.

Una buena manera de vivir una experiencia en plena granja es pasar unas jornadas en un establecimiento de turismo rural con granja. Hay varias casas-granjas diseminadas por la geografía española que permiten a familias y grupos alojarse algunos días en un entorno rural único para dar cuenta de los avatares de la fauna granjera.

Urresti

Este gran caserío de Vizcaya es el sueño cumplido de María, su propietaria, que desde que cogió las riendas, al principio de esta aventura, ha sabido adaptarlo hasta convertirlo en una casa rural con carácter y personalidad. En la casa además de una gran número de árboles frutales también campan a sus anchas ovejas, cabras y hasta un grupo de emús.

Animales de granja en la Casa Urresti
Animales de granja en la Casa Urresti

La Noria

Esta es una granja escuela donde los animles ya son una parte importante de la familia. Está ubicada muy cerca de Ciudad Rodrigo y aquí encontramos todo un arca de Noé con patos, gallinas, ovejas, burros, pavos, conejos, e incluso alguna avestruz. Aunque también podéis encontrar algunos animales no tan domésticos como zorros o comadrejas que suelen merodear por los alrededores. Esta gran casa granja tiene una capacidad total para acoger a 16 personas.

La Casona de Valfrio

David y María José son los dos anfirtriones de este hotelito rural ubicado en el pueblo cacereño de Cuacos de Yuste. Esta antigua casa de labranza ha sido reformada y reconvertida en establecimiento rural manteniendo los materiales originales como la madera, la piedra y el barro cocido. En el extenso terreno de la finca además de un gran estanque se puede observar el trajín del gallinero y de las ovejas que balan entre patos y burros. Los propietarios son, además grandes amantes de los animales de compañía así que los perros y los gatos también son parte de la vida cotidiana.

Burro de la Casona del Varlfrio

Burro de la Casona del Varlfrio

 

 

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